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Acuario
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20 de Enero
al 18 de Febrero |
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Opuesto
a Leo, signo de la individualidad y de la
vitalidad, Acuario sueña un mundo
colectivo donde sus mil ideales puedan
realizarse. Su personalidad es extremadamente
abierta a toda nueva opción, sobre todo si ésta
no merma su sed de libertad. La ductilidad, la
curiosidad por todo aquello que no es
tradicional, la disposición tanto material como
intelectual son de hecho las características de
este signo. El deseo de trascender la realidad
humana convierte a menudo a Acuario en un
individuo idealista, algo místico y deseoso de
lo absoluto, de la fusión total del propio yo
con el mundo entero. El solamente puede verse a
sí mismo a través de los demás, de ahí su
elevado grado de sociabilidad, así como el deseo
de experimentar continuamente. Acuario
corresponde a la undécima casa del Zodíaco, que
es la de la afinidad, la de la relación con los
demás, la de la tolerancia y la del equilibrio.
Si en la carta natal prevalece la componente
Saturno-Neptuno estaremos ante individuos
tendentes a los altos ideales de hermandad,
deseosos de vivir más en el plano espiritual que
en el práctico. Dotados de un gran sentido
humanitario, dispuestos a la entrega absoluta,
olvidándose de sí mismos en favor del bien común.
Este tipo desemboca en dos vías según su
dominante saturnina o uraniana:
La sabiduría: La tendencia a sobrevolar
por encima de las cosas le aleja quizá de lo
real (de ahí una cierta esquizofrenia, aunque es
un ser sano), pero le permite alcanzar un cierto
nivel de elevación que responde a su necesidad
de libertad y de ideal. Si no se pierde en la
desorientación de un alma inquieta que va
flotando por la vida por no poder concretizarse
lo suficiente, se encuentra liberado y sin el
lastre de todo lo que entorpece a un ser. Vive
al margen de las cárceles aprisionadoras del
instinto, en dirección a un mundo suprasensible
que él puebla de imágenes, de sensaciones, de
visiones. No quiere más que pertenecer y
entregarse a un destino extrapersonal hecho de
desposesión, de decantación, de purificación.
Lleno de una inmensa renuncia, esta gracia o
esta sabiduría lo devuelve a la condición humana
en una reconciliación del hombre con el Universo.
La aventura: Frente a la gracia hay el
poder, el sueño sobrehumano, la aventura
prometeica. Este tipo vive en un clima de alta
tensión y tiene una sed loca de desmedida.
Inadaptado, excéntrico, original o rebelde (no
quiere ser como los demás) es ese ser
independiente, ese individualista obstinado que
aspira a evitar los senderos ya trillados,
romper con las rutinas y prejuicios, olvidar las
contingencias; despreciar las convenciones,
trastocar las costumbres establecidas de la
moral y la sociedad. Lo que él quiere es la
novedad, el modernismo, el último grito. Lo que
le tienta es la revolución, el record, el
frenesí, la necesidad de ir hasta los limites
extremos de su poder, de llevar al infinito los
limites de lo imposible, la búsqueda de lo
absoluto.
Su instinto es muy marcado y, con la ayuda de
Saturno, se nutre de elementos racionales, que
le proporcionan una intensa creatividad, sobre
todo en el campo ideológico. Si por el contrario,
prevalece la componente de Urano conformará
sujetos inquietos, originales, innovadores y
llenos de intereses, sobre todo en el campo
técnico-científico. Audaces y dispuestos para
todo tipo de cambios, su propia ductilidad los
empujará a ir con los tiempos y a adaptarse a
toda idea nueva o nueva corriente de pensamiento.
El anticonformismo y el rechazo de las
tradiciones, si no están apoyadas en unas ideas
muy claras, pueden crear individuos violentos,
peligrosos, veleidosos y con fuertes tendencias
destructivas. Para un Acuario es esencial
vivir positivamente su propio Urano: sólo así su
personalidad puede realizarse a través de la
unión con los demás en una visión humana y
sensible de la realidad. Si el planeta se
muestra disarmónico, revelará su lado negativo,
creando personas inclinadas al oportunismo, a la
deslealtad y al compromiso fácil.
En general la existencia de los nativos de
Acuario está caracterizada por los cambios y
la inestabilidad que, por otra parte, éstos
viven casi siempre de modo positivo, ya que sólo
así pueden enriquecerse a través de las
múltiples experiencias de las que tienen
necesidad extrema. Si logran vivir positivamente
su afán de progreso, podrán perfeccionarse tanto
en el campo político como en el científico.
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