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Escorpio
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23 de Octubre
al 22 de Noviembre |
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Dominado
y regido por el planeta Plutón, Escorpio
está caracterizado por un fuerte instinto y
tendencia a impulsos violentos. Su fuerza
inconsciente es a menudo demasiado potente para
ser controlada y se revela de forma desordenada
provocando profundas angustias existenciales.
Solamente en la dialéctica Tauro-Escorpio
se puede entender plenamente el sentido de la
tipología de este signo, en el que el sentido de
la vida y de la muerte están estrechamente
ligados. Mientras que su signo opuesto, Tauro,
simboliza la vida en su expresión más simple y
concreta, y la sexualidad, por ejemplo, se vive
como un medio de procreación, en Escorpio
la sexualidad se transforma en erotismo, se vive
con agresividad, con curiosidad, pero también
con temor, como un momento en el que el placer y
la muerte se confunden.
Esta naturaleza de Escorpio se encuentra
minada por un fuego interior, animada en las
entrañas por la exasperación de pulsiones
violentas. Este "diablo en el cuerpo" expresa
una angustia de vivir, una sed de "ser más" más
que de "bien-estar", que busca sus afinidades en
las tormentas y convulsiones de la vida. Dos
grandes instintos se enfrentan en una
ambivalencia intensificadora: la agresividad y
el erotismo; danza endiablada de lo sublime y de
lo abyecto, del cielo y el infierno, del
realismo brutal y del idealismo místico, del
apego y el desprendimiento, del amor y la muerte.
El instinto sexual se prolonga bajo el aspecto
creador: don de producir, de fecundar, de
realizar en un arranque irresistible; el poder
del ser es o procede del sexo y a través de este
poder sexual, natural, desplazado y sublimado, a
través de la integración del erotismo, animal o
espiritualizado, encuentra su razón de ser. Si
existe disonancia, el ser se encuentra inquieto,
atormentado; su alquimia interior destila los
venenos de los estados mórbidos: sentimientos de
absurdo, de la nada, ideas de muerte, disgusto,
angustia, sadomasoquismo, culpabilidad,
autocastigo, fobia, neurosis obsesiva...
La agresividad escorpiónica se extiende también
al campo mental e intelectual. A menudo la
inteligencia es agudísima, anticonformista y a
veces revolucionaria. Al contrario de Tauro,
tranquilo, desconfiado y «frenado», Escorpio
ama el riesgo y su audacia se revela tanto más
evidentemente cuanto más difícil y peligrosa se
presente la situación. Le corresponde la octava
casa del Zodíaco, que es la de la muerte, pero
también la de la capacidad de resurrección, y
puede destruir y desacralizar lo tradicional
para revolucionarlo y construir algo
completamente nuevo. Plutón junto a Marte,
regente del signo, simboliza no sólo la semilla
que fecunda, sino también las fuerzas
inconscientes que buscan una forma de expresión
creativa y original. Quien está fuertemente
marcado por Escorpio es, a menudo, un
inconformista, con una inteligencia abierta a
toda propuesta, incluso la menos ortodoxa, y con
una voluntad de poder y una intuición casi
demoníaca que en algunos puede convertirse en un
arma al servicio de sus propios fines de forma
no siempre cristalina. Cuando prevalecen las
fuerzas agresivas e instintivas, la vida de los
nacidos bajo este signo está caracterizada por
la lucha, así como por, una fuerte
competitividad, que puede llegar a la violencia
y a la crueldad. Si, por el contrario, las
fuerzas instintivas profundas pueden ser
controladas y disciplinadas, el nativo de
Escorpio llega a un alto grado de
sublimación. Incluso se pueden encontrar sujetos
que rechacen y repriman el instinto y la
sexualidad convirtiéndose en presa de la
angustia y de fuertes sentimientos de
culpabilidad. Los continuos temores pueden
convertirlos en seres profundamente infelices y
atormentados.
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